martes, 31 de mayo de 2011

Greta Garbo según Ermete Meliante

Antes de hacerse reconocido por sus caricaturas en afiches de cine nacional, Ermete Meliante trabajó en la revista mensual de arte y teatro Máscaras, como atestigua este retrato de Greta Garbo, en el que aún no puede verse el estilo que unos 20 años más tarde identificaría al dibujante.
La imagen pertenece al número 3 de la revista con fecha marzo-abril de 1931, cortesía de la -impresionante- colección de Fabio Manes.


miércoles, 25 de mayo de 2011

El concurso del gaucho

Con motivo del estreno de “El camino del gaucho” de la 20th Century Fox se ha organizado un interesante concurso. El mismo consiste en escribir al Gran Cine Ocean indicando en que escenas Rory Calhoun –primer figura masculina del reparto- utiliza las boleadoras. Entre las cartas con contestación correcta se efectuará un sorteo y el ganador será obsequiado con las mismas boleadoras utilizadas en el film. Además entre los niños se distribuirán cartulinas para colorear en las que está un paisaje de nuestras pampas con un gaucho a caballo. Al trabajo mejor coloreado le corresponde como premio un vale para poder ir a dicho cine durante un mes y como segundo premio otro vale por 15 días de cine. Los envíos deben tener nombre, apellido y dirección del participante.

Del diario La Nueva Provincia, jueves 22 de octubre de 1953.



domingo, 1 de mayo de 2011

López Lagar, Sandrini y Gable según KRAS


Como ya dije en algún momento, la información sobre los artistas que trabajaron en la promoción gráfica de películas es extremadamente esquiva. A. Krasnopolsky (KRAS), ilustrador al que no conocía, no sólo creó varios afiches, sino avisos publicitarios y también los títulos de varias películas nacionales y extranjeras.

Gracias nuevamente a Carlos Martínez por enviarme esta información que proviene de el Anuario de la Asociación de Dibujantes de la Argentina de 1944.


Cursó sus estudios en la Academia Nacional de Bellas Artes de esta capital. En 1924 se inició en el dibujo publicitario, ingresando dos años después en la Agencia Cosmos, a cuyo personal pertenció durante ocho años. Actuó también por breve espacio en la Empresa Excelsior y realizó trabajos para numerosas instituciones publicitarias y comerciales de esa época. Intervino en varios concursos de afiches, obteniendo algunas recompensas. Desde hace varios años se desempeña habitualmente en el ambiente publicitario de la cinematografía local, estando vinculado a los Laboratorios Alex. Actualmente alterna esa actividad con trabajos para agencias de publicidad, así como directamente para organismos comerciales e industriales.

Afiche de Veinte años y una noche (Alberto de Zavalía, 1941). Kras también diseñó los afiches de Intrusa (Julio Saraceni, 1939) y ¡Palabra de honor! (Luis Cesar Amadori, 1939)






Estas son las páginas originales del anuario.



jueves, 21 de abril de 2011

Hoy gran estreno y liquidación de sedas

El maestro Fabio Manes, me manda una foto y cuenta: Hace unos 30 años atrás, cuando yo era un adolescente que cirujeaba por el barrio de las distribuidoras buscando pedazos de películas tirados en la calle, siempre me llamaba la atención una original -posiblemente única en el mundo- simbiosis entre la industria cinematográfica y la textil. Por algún acuerdo entre el dueño de una tienda ... de telas y una distribuidora, había una vidriera donde uno podía enterarse de las novedades cinematográficas a la vez que elegía alguna telita para que su abuela se haga un batón. Esto duró años, luego yo dejé de frecuentar el barrio y me olvidé. Grande fue mi sorpresa cuando hace unos días revolviendo material de esta distribuidora, encontré varias fotos del estreno de Padre Padrone en Buenos Aires, entre ellas una foto de esta inolvidable vidriera. ¡Esto sí que era ser moderno! ¿Alguien recuerda este rarísimo lugar y en que calle quedaba exactamente?

sábado, 12 de marzo de 2011

De la importancia de los afiches en la historia del cine nacional

Mi nombre es Florentino Delbene. Como a Moglia Barth le gusta mucho dibujar y hacer croquis de los afiches (en aquella época se hacían afiches espectaculares), estaba diagramando el afiche de Amalia, una tarde, en su escritorio. Ya habíamos terminado la película. Un afiche con dos personajes de época, el galán y la dama (Herminia Franco y yo), vestidos de época. En un lugar del dibujo había dos espacios alargados, pero "Florentino" no cabía. Moglia escribió "Florentino" y con un lápiz le hizo una raya por el medio: "Floren" y "Tino". "¿Cuál te gusta más?", me preguntó. ¿Cuál me gustaba más?... "Tino" era muy común; había muchos que llevaban ese nombre. No podía ser. "Mirá -le contesté- deja Floren". Y desde entonces me llamo Floren Delbene. ¡Hasta en mi casa me llaman así..! Me bautizó Moglia.

Floren Delbene cuenta cómo un inconveniente en el diseño de un afiche terminó dándole el nombre con el que quedaría en la historia del cine nacional (y en su propia familia) en el libro "Reportaje al cine argentino. Los pioneros del sonoro"

jueves, 27 de enero de 2011

Cosa de negros

“Native Son” es una novela de Richard Wright escrita en 1940, la primera de un escritor negro en convertirse en best seller. El protagonista es Bigger Thomas, un negro pobre de Chicago que consigue trabajo como chofer de los Dalton, una familia blanca y rica. En una de sus primeras salidas lleva a Mary, hija de sus empleadores, a cenar con su novio. Al regreso, Mary (completamente ebria) no puede ni caminar. La alza en brazos y la lleva a su habitación. Cuando la recuesta en su cama, entra la madre de la chica (que es ciega) y temiendo que se malinterprete su presencia en la habitación, apoya una almohada en la cara de Mary, ahogándola involuntariamente. Entra en pánico y decide deshacerse del cuerpo, lo decapita y lo incinera.
Sospechando un secuestro, los Dalton contratan un detective privado. Bigger decide aprovechar la confusión, y escribir una nota falsa, exigiendo un rescate que lo saque de la pobreza. Antes de poder cobrar el rescate es descubierto y huye con Bessie, su novia (también negra) y se esconden en un edificio abandonado. Temiendo que lo denuncie, la asesina a ladrillazos en la cabeza y la tira por una ventana (¡!). Es atrapado y encarcelado y el final de la novela es una dura crítica al sistema judicial de la época y a la ideología racista. El proceso judicial se centra exclusivamente en el asesinato de la chica blanca, mientras que el de la chica negra es completamente desestimado. El alegato humanista de Boris Max, el abogado defensor judío, es considerado ridículo e ignorado por el jurado y Bigger es condenado a muerte.

Un año después de su publicación, la novela fue adaptada al teatro en una versión un poco menos escabrosa, producida y dirigida por Orson Welles.

En una epoca en que los actores negros quedaban relegados a papeles de sirvientes en comedias o en algún número musical, una versión cinematográfica era una idea bastante demencial. Wright ignoró propuestas de grandes productoras para adaptar al cine su exitosa novela, como la que le hizo Metro Golwyn Mayer… ¡sugiriendo que el protagonista fuera blanco!

En 1947 Wright se muda a París donde conoce al director belga Pierre Chenal y emprenden el proyecto de llevar la novela al cine con financiación francesa.
Era época de posguerra y el Comité de Actividades Antiamericanas (House Un-American Activities Comité o HUAC) no iba a permitir que Estados Unidos, que había liberado Europa del fascismo fuera presentado como un Estado racista. Francia era en ese momento uno de los beneficiados por el Plan Marshall, un plan norteamericano de asistencia económica destinado a la reconstrucción de Europa después de la guerra (y a evitar el avance del comunismo). Ante la presión, el Estado francés le quitó la financiación al proyecto y Chenal propuso filmarla en Argentina (donde ya había dirigido "Viaje sin regreso", "Se abre el abismo", "El muerto falta a la cita" y "Todo un hombre").

La producción corrió por cuenta de Argentina Sono Film y Classic Pictures y Wright, el autor, terminó protagonizándola aún sin tener experiencia actoral y siendo de mayor edad que el personaje de su novela. Se estrenó en Buenos Aires en marzo de 1951 con el título de “Sangre Negra” y a pesar de ciertas imperfecciones (como la inexperiencia actoral de Wright) fue un gran éxito. El afiche que la promocionaba fue dibujado por “Romu Le Zappa”, impreso en “Springer” y al ser hecho unos meses antes del estreno, tiene un texto común en los de ese año ("1950 . Año del libertador Gral San Martín").

El afiche al principio del post (ilustrado por “Negrín”) también fue usado en el país, pero es menos conocido.

El diseño nacional fue respetado casi totalmente en el afiche que promocionó la versión estrenada en Estados Unidos (con cortes de 25 minutos de la New York State Board of Censors) y en Canadá donde agregaron el sticker que se ve en la foto (que dice Clasificado como entretenimiento adulto por la Ontario Board of Censors)
Además del cambio de color en el fondo y en las imagen de los policías, se recortó la imagen original desapareciendo la firma del ilustrador que estaba en la esquina inferior izquierda.

Lobby cards norteamericanas, usadas para promocionar la película en las salas de los cines. Se imprimían en juegos de 8. La primera (de fondo amarillo) es la de presentación, llamada "Title Card" y las otras 7 tenían una imagen de la película y un mismo borde, usualmente con la misma ilustración del afiche.












Afiche dinamarqués de 60 x 80 centímetros y progama de mano.











En España, la película fue distribuida por "Rosa Films" con el título "Esclavos del miedo" y Josep Soligó (uno de los más reconocidos afichistas de ese país), se encargó del diseño, que fue también usado en dos programas de mano: la versión a todo color y una variante verde (de una reposición posterior).














Aparentemente en Italia fue estrenada como"Paura" y luego reestrenada en 1961 por la distribuidora "Transatlantic" retitulada "Il Braccato (Paura)".

























Para el estreno en México, la imagen usada fue la española y se mantuvo el título original argentino.


jueves, 18 de noviembre de 2010

De comedia picaresca a sexploitation

La cigarra no es un bicho (1963) de Daniel Tinayre es la iniciadora de un subgénero único en el planeta y 100% nacional: las películas de hoteles alojamiento, donde un grupo de personas buscando sexo terminan enredados en diversas situaciones de mayor o menor comicidad (dependiendo del grado de quemazón mental del espectador).

El afiche usado para promocionar su estreno en el país no es visualmente muy interesante, y pone todas las fichas en el elenco, formado por varios nombres grandes de la edad de oro del cine nacional (Narciso Ibañez Menta, Mirtha Legrand, Luis Sandrini) junto a varios nombres nuevos de la época.
La película fue un éxito en salas y como dijimos antes, se convirtió en la iniciadora de todo un subgénero, por lo que la táctica de venderla a través de sus figuras protagonistas funcionó perfecto.





Los distribuidores españoles, seguramente bastante acostumbrados a importar películas nacionales pero no demasiado confiados en solamente los nombres de los protagonistas, eligen promocionarla con una caricatura de Sandrini sin pantalones con el hotel de fondo que da cuenta del tono de comedia picaresca de la película. Del elenco destacan las figuras más conocidas por allá (Ibañez Menta, Sandrini y Amelia Bence).







Ya para su estreno en México en 1969 la cosa va cambiando.
Los hermanos del norte, con una tradición siempre más arriesgada, truculenta o explícita para promocionar sus películas, relegan al elenco a un pequeñísimo tamaño y venden el asunto con una mujer visiblemente desnuda y tapada con una mínima toalla que ocupa casi la totalidad del afiche.

El mismo diseño se repite en las lobby cards (seguramente un set de 8 diferentes) pero en formato horizontal y con un fotograma de la película.





Ahora, ¿como venderla en Estados Unidos, donde el elenco es completamente desconocido y ya el título traducido literalmente sería incomprensible para la idiosincracia norteamericana?

¡Simple! Con una rubia en pose orgásmica que ocupa todo el afiche, el nombre "Women love to play the games men play" (Las mujeres aman jugar los juegos que juegan los hombres), una cama doble plaza y escenas de desnudos agregadas.







También sirve un juego de fotos para pegar en las salas en donde se pone toda la carne al asador. Eso sí, aclarando que la peli ganó 5 premios en festivales internacionales, no vaya a ser cosa que alguien piense que es sólo una de minas en bolas.

Rogamos la devolución de este cartel en buen uso






Bonificaremos el 50% del importe facturado.

martes, 12 de octubre de 2010

Osvaldo Venturi, el artista traicionado por la técnica y la economía

Una de las cosas más difíciles de conseguir cuando uno investiga la historia de los afiches en el país, es información acerca de los dibujantes que se dedicaron al rubro, incluso sobre Osvaldo Mario Venturi, el más reconocido de ellos. Aún así, a veces aparecen cosas como la siguiente, un artículo publicado en la revista DIBUJANTES Nº 31 de junio de 1961.
Infinitas gracias a Carlos R. Martínez que me envío las imagenes escaneadas del artículo original.
Es interesante hacer notar la influencia que hoy en día ejerce el problema económico en nuestro medio artístico, donde existen valores de extraordinarios quilates que no llegan al público con la debida frecuencia; y aún cuando logran alcanzar ese preciado galardón, vemos que sus trabajos reproducidos difieren notablemente de los originales.

El caso del extraordinario afichista cinematográfico Osvaldo Venturi es, quizá, el ejemplo más grafico de lo dicho anteriormente.

Venturi es uno de nuestros mejores artistas. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes de la que egresó en 1923. Siguió luego los cursos superiores a cargo de Rigamonti. Hizo más tarde grabados con el célebre Collivadino y después fue profesor en la mutualidad de la casa de estudios de la cual egresara.

El afiche va ganando por esa época a este brillante artista argentino y es entonces cuando conquista galardones en diversos concursos, organizados por “Cervecerías Quilmes”, “Junta Reguladora de Vinos”, “Caja Nacional de Ahorro Postal”, etcétera. Asimismo, comienza a ejecutar los afiches para diversas películas de Demare, Soffici y otros directores.

Ya era Venturi un notable valor dentro del “afiche argentino” cuando la situación que hemos mencionado en el encabezamiento de esta nota priva sobre la labor futura del artista. Y Osvaldo Venturi pasa a convertirse, en el período comprendido entre 1940 y 1950, en el realizador más destacado y de mayor difusión, tanto en el afiche mural como en el aviso periodístico. Y es que para esa época, “Guaranteed Pictures” lanza una enorme cantidad de reposiciones fílmicas, las que introduce en el mercado cinematográfico local mediante certeras campañas publicitarias, tanto en la vía pública como en los diarios y “halls” de las salas de proyección; siendo nuestro artista, con su inconfundible estilo, el realizador exclusivo de dichos trabajos. Y a la calidad de éstos se aúna el factor técnico, ya que la “empresa distribuidora” entrega a una importante compañía litográfica la ejecución de los afiches de Venturi, hecha con tan meritoria fidelidad que los originales del artista – a la aguada, al pastel o al óleo – parecían estar pegados en las paredes de nuestras ciudades.

Como a fines de la época ya mencionada otras importantes empresas comienzan a solicitar los servicios del calificado dibujante para respaldar con su firma el éxito de sus películas y el aumento en los costos de publicidad determina que aquellos brillantísimos trabajos a pluma, que ocupaban páginas enteras de diarios como “La Nación” y “La Prensa”, desaparezcan, Venturi se aleja de la “Guaranteed Pictures” desde la que marcara nuevos rumbos en materia publicitaria y artística.

Pero el hoy Don Osvaldo M. Venturi, a pesar de no ocupar aquellas posiciones fulgurantes, continua realizando gran cantidad de afiches para los más importantes “films” presentados en nuestro país, y estamos seguros, porque lo conocemos, que este gran artista ocupará próximamente el mismo lugar que en una oportunidad tuviera.

Las otras facetas artísticas de Venturi, si bien poco conocidas - como todo lo artísticamente puro -, no por ello o tal vez por eso mismo, es menos brillante. Y en los últimos años ha realizado una galería interesantísima de pasteles tanto en flores como en retratos, que son, a su decir, “una verdadera satisfacción artística”. Dentro de lo pictórico es destacable, por sus valores estéticos como por la difusión que el mismo ha tenido, el mural que pintó para el “hall” del cine “Neptuno” de Mar del Plata. A pesar de que no refleja ni por asomo la calidad plástica del original, reproducimos en estas páginas una foto de dicha obra.

Teniendo varias fotos de la película inglesa “Hamlet”, de Lawrence Olivier, Venturi dio su propia interpretación. En ello, precisamente, radica la capacidad del artista: saber aprovechar las fotografías para realizar una obra absolutamente personal. Ha colocado en el dibujo algunas cosas que la mecánica fotográfica no puede captar, pero sí un artista inteligente. Habuscado valor en la composición, en la expresividad, en las manos, ha dado carácter a los personajes; los ha idealizado, dando así vida a las escenas. Esa es la gran diferencia entre la exacta y mecánica fotografía y la sensibilidad del arte.

lunes, 4 de octubre de 2010

De cómo vender una obra maestra del terror

Esto de acá abajo es una hoja de prensa (press sheet) del doble programa Obras Maestras del Terror / The 4-D Man en la que figuran los diferentes modelos de aviso para periódico promocionando la película.

El distribuidor, en este caso U.S. Films Inc., imprimía estas hojas y las enviaba a los dueños de las salas, quienes podían comprar el clisé (ad mat) que mejor se ajustara a sus necesidades y presupuesto.

¿Que eran los clisés? Planchas de zinc o goma con el diseño del aviso y un espacio en blanco a rellenar con los datos de la sala (en la parte inferior, donde dice "
Theatre") que se enviaba al periódico para su impresión.

Lo de atrás también sirve

En la imagen de un afiche existe mucha información útil sobre su historia: quién produjo y distribuyó la película, qué aspecto de la misma se privilegiaba como argumento de venta, quién fue el encargado de ilustrar el afiche, qué imprenta (y con que tecnología) se hizo cargo de su impresión, etc. En sus marcas de uso también se puede leer su importancia como objeto histórico: ¿fue plegado en los bordes para encajar en una marquesina más chica que el tamaño estándar?, ¿fue colgado con chinches o con cinta?
Para quien quiera ir aún mas allá, la parte de atrás de un afiche ofrecerá a veces cosas como:











El sello de la distribuidora que manipuló el afiche (en este caso dos de Bahía Blanca, "Cinematografía Sabanés" y "Nutriente S.A.")

Un número de inventario escrito a mano seguramente por un distribuidor para encontrar el afiche deseado en su depósito. (Escrito en espejo para poder verlo desde cualquiera de los dos lados una vez que el afiche estuviera plegado)





El título de la película y un sello indicando que el frente del afiche no tenía el sello de aprobación de la municipalidad para ser exhibido en la vía pública.






Los integrantes de la comisión directiva de algún club.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Tipos de afiche: genéricos o "stock posters"

Existieron actores y actrices que por carisma, talento o un gran trabajo de promoción de relacionistas públicos, prensa y ejecutivos de estudios, con su sola presencia en una película garantizaban (o casi) el éxito de público de la misma.
Las películas protagonizadas por estas estrellas solían tener varios reestrenos o reposiciones durante los años, y como los afiches del estreno original no solían sobrevivir demasiado tiempo, se comenzaron a usar los afiches genéricos (o "stock posters" en países angloparlantes) cuya superficie estaba dominada por un retrato de la estrella y un espacio en blanco donde el exhibidor podía dibujar o adherir un papel con el nombre de la película que se proyectara en esa ocasión. En la imagen, uno de el gordo y el flaco, impreso a una tinta usado para promocionar una reposición de "The big noise" (1944).

En nuestro país, el western fue uno de los géneros favoritos del público de todas las edades. La rotación de estas películas era alta, lo que probablemente causó que la mayor parte de afiches genéricos producidos en el país pertenezcan a estrellas de este género. A la izquierda, dos de films producidos por Columbia Pictures en los 40. En el de Ken Maynard el espacio vacío está integrado en el diseño general. En el de Charles Starret, optaron por una franja debajo de la imagen, en la que aún se notan rastros del papel pegado por el exhibidor.

Bob Steele (Robert Adrian Bradbury) protagonista de incontables westerns clase B en las décadas de 1920, 1930 y 1940 producidos por estudios menores como Monogram, Supreme, Tiffany, Syndicate, Republic y Producers Releasing Corporation (PRC) en un afiche de la distribuidora Radium Films Corporation (únicamente buenas películas!) impreso en Lito Fénix y escrito a mano, presumiblemente por el exhibidor.




Con el nombre de The Three Mesquiteers se conoció a una serie de westerns clase B producidos entre 1936 y 1943 por Republic Pictures, todos ellos protagonizados por un trío de actores del género, incluyendo a algunos de los más recordados (John Wayne, Roy Rogers). En Estados Unidos, cada película tuvo su afiche propio, pero la sucursal local de un estudio menor como Republic probablemente no podía incurrir en un gasto de ese tipo y usara afiches genéricos como el de la izquierda, impreso también en Lito Fénix, que por el título en español debe corresponder a "Gunsmoke ranch" de 1937.

Para la proyección del serial de Columbia "The Monster & the Ape" en Argentina, se creó el afiche que se ve a la izquierda, con el mismo arte que la versión norteamericana y un espacio libre para rellenar con el título del capítulo proyectado. Las otras corresponden a los afiches originales de las versiónes proyectadas en Estados Unidos para público angloparlante (centro) y latino (derecha) y la información del recuadro está impresa por lo que se crearon 15 afiches diferentes (uno por cada capítulo del serial)














La industria argentina, mucho menor que las norteamericana o europea, generó menos figuras de peso suficiente como para garantizar el éxito de público. Curiosamente, la mayoría de los representantes del "star system" local fueron comediantes. A la izquierda, un afiche genérico de Luis Sandrini (foto de Jazmín Sánchez), impreso en "R.A.F." a dos tintas y utilizado para reposiciones de sus películas, distribuidas por Guaranteed Pictures.
En las fotos de abajo, se puede ver este afiche y uno similar con la imagen de Hugo del Carril en una muestra de cine nacional en el Hospital José T. Borda organizada por el Museo del Cine Pablo C. Ducrós Hicken (a quien pertenecen las fotos)